Como ser Scarlett O’Hara

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El pasado 15 de diciembre tuvo lugar 75 aniversario de la gran obra maestra “Lo que el viento se llevó”. Mucho se ha hablado desde la perspectiva de cine, a saber, que si David O. Selznick, el productor, casi se arruina con la escena del incendio de Atlanta. Que si Vivien Leigh no se llevaba bien con Olivia de Havilland… en fin, la red está llena de curiosidades sobre esta película. Pero analicemos a su personaje principal, Scarlett. Para mí, el mejor personaje femenino de todos los tiempos.

Dicen de Scarlett O’Hara que es la antiheroína. Para mí es un ejemplo a seguir en un mundo en el que la mujer, queramos o no, sigue estando relegada y cuestionada por cada paso que haga a su santa voluntad. Ella estaba dispuesta a hacer lo que fuera por salvar a su familia y lo que ella representa, como la plantación Tara.

Es una mujer sureña. Una dama.  Pero como tal, sabe cuándo aprovecharse de las circunstancias que, recordemos, no eran favorables a la mujer y menos en aquella época.

Scarlett es una mujer que hoy sería presidenta del gobierno como poco. No sólo tuvo que casarse con tres hombres diferentes para poder sobrevivir, sino que además, dirigió las empresas del segundo de ellos y le sirvió para relanzarse en la época postguerra y amasar fortuna que le pudiese dar el poder de mandar a todos al garete como quería. (Esto es muy duquesa de Alba, todo hay que decirlo)

Eso, claro está no estaba bien visto -ahora tampoco- y le importó, poco o nada lo que dijeran de ella y de su modo de vida. Así, se adelantó a la moda y posó con aquel inolvidable vestido granate, lo que hoy sería un provocativo vestido para un evento social. Cabeza alta y ceja levantada… como debe de ser.

Terca y obstinada obliga a Rhett a robar un carruaje y se lleva a la recién parida cuñada hasta Tara. Allí, trabaja, roba, mata y  engaña para devolver el esplendor de los años preguerra a la tierra roja de Tara. Según las circunstancias, ahora, lo de matar y robar como que no se lleva, pero ya se sabe que en la guerra todo vale y ella lo usó.

La guerra la hace de ella una mujer fuerte y la posguerra una mujer dura y cabeza de familia en Tara. Ya lo dijo: “a Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre. Ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que  matar ser ladrona o asesinar, a Dios pongo por testigo”.

Pero aun así fue mujer de negocios. Mientras todas las demás damas se quedan ayudando en labores enfermeras y salvaguardando las tradiciones suereñas, Scarlett se casa por segunda vez sólo  por dinero y por poder pagar el IBI  de Tara de la época que no debía de ser moco de pavo.

Nuestra protagonista pasa del espacio doméstico y delega el cuidado de sus hijos para convertirse en mujer de negocios, aunque para Rhett esto suponga que le diga  una de sus frases lapidarias “hasta una gata es mejor madre que tú”.

Para ella el dinero es lo más importante: “Me he dado cuenta de que el dinero es la cosa más importante del mundo y no estoy dispuesta a que me vuelva a faltar.” Y es que ella, en ningún momento, pierde de vista sus objetivos.

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Se recomienda la lectura del libro, descubres matices de los personajes que no aparecen en la película y que no vamos a destripar aquí.

 

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