Uno de mis eteeeernos propósitos de cada año (así con una eeee, larga) es ir más al teatro, (eso sin contar con ponerme toda buenorra y dejar de fumar por quincuagésima vez) ópera y ballet. Vamos, lo que viene siendo, intentar culturizarme un poco. Y es que, no de libros de Punset y de documentales de La 2 vive El Marsupio.
Empecé como lo hacen las grandes estrellas, en Broadway. Allí fui a ver ‘Chicago’ el Musical, y reconozco, que aunque estuvo bastante bien,  me gustó muchísimo más la película. Además, hay demasiada magia falsa entorno a Broadway. No es para tanto, está en medio de Times Square y un sábado por la tarde eso es como intentar no perder a Chencho el día de Nochebuena en la Plaza Mayor de Madrid.
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Luego llega enero y me regalan entradas para acudir a algo que nunca había ido pero que siempre me había hecho mucha ilusión. El Ballet Imperial Ruso a ver cómo interpretaban ‘El  Cascanueces’. La primera parte reconozco que me desilusionó bastante. Era un poco infantil, me recordaba a ‘Clásicos populares en su versión televisiva’, pero luego la segunda parte, la del ballet-ballet sí que me gustó. Puntas, arabesque, assamblé, demi-pointe… ay! Hacían fácil lo difícil.
Pero luego me llegan cosas a las que voy y sales con tal decepción en el cuerpo que te quedas sin habla. Esto me ocurrió el otro día al ver el monólogo de Secun de la Rosa ‘Guillermito y los niños, ¡a comer!’. A mí este chico me gusta como actor, pero en este papel no sé. No sabría describirlo. A pesar de los puntos graciosos que tiene, el resto de la hora no engancha, escenas histriónicas que se repiten sobre todo cuando imita a la madre. No transmite bien que no sabe cuál es su orientación sexual (en la obra, entiéndase, en su vida real digo yo que lo tendrá clarito). Encadena tópicos para acabar con un supuesto chiste.
Puede que esté siendo muy cruel. No quiero, de verdad, pero es que no me gustó. Este chico tiene potencial para mucho más y como tampoco soy crítica artística, sino que sé lo que me gusta y lo que no, pues no puedo valorar profesionalmente esta obra. No sabría decir si es la traducción del texto francés al español, la dirección, la escenografía… me faltan datos para evaluarlo, pero como usuaria ya lo digo. No merece la pena. Mejor verlo cuando esté de invitado en el Club de la Comedia, en tu casita, con tu cervecita…

4 Comments

  1. Iñaki dice:

    Pero si tú ya estás toda buenorra, jajaja…

  2. caelete dice:

    Yo soy un apasionado del teatro, me encanta el ambiente, el ver actuaciones en estado puro, con la tensión del momento y del directo.
    Pero creo que te falta algo…
    ¿Para cuándo una ópera?

    Besos.