Desde mi Libertad

 

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Existen muchas maneras de entender la libertad según quién la esté buscando o necesitando. Está la libertad física, para aquellos que se encuentran privados de ella; la libertad emocional, para aquel que es emocionalmente positivo y le da igual que los demás no la acepten, aunque la critiquen y aunque el ambiente exterior no sea muy favorable. También está la libertad intelectual o de pensamiento entendida como aquella que permite desarrollar el intelecto según las inquietudes y necesidades de saber de la persona.

En mi caso, la Libertad la entiendo de una manera que está basada en mis principios, esos principios que, como dice Sephen R. Covey en su libro ‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’:

“Nuestra conducta es gobernada por principios. Vivir en armonía con los principios tiene consecuencias positivas; violarlos determina consecuencias negativas. Somos libres para elegir nuestra respuesta en cualquier situación, pero al elegir también optamos por la consecuencia correspondiente. «Cuando uno recoge una punta del palo, también recoge la otra.»”

Esto significa conocerse más profundamente. El resultado de una escucha activa de nuestros pensamientos y sentimientos más profundos para así llegar a conocer su naturaleza, sus valores.

“Mientras viva sus valores, disfrutará del regocijo y la paz que habrán infundido en usted su sentido de la identidad, su integridad, su autocontrol y su capacidad autodirectiva. También se definirá desde adentro, y no a través de las opiniones de la gente o de la comparación con otros. Lo «correcto» y lo «incorrecto» tienen poco que ver con el hecho de ser juzgado. Paradójicamente, descubrirá que cuanto menos se preocupe por lo que otros piensan de usted, más le preocupará lo que los otros piensen de sí mismos y de sus mundos, e incluso de sus relaciones con usted. Dejará de basar su vida emocional en las debilidades de otras personas. Además, le resultará más fácil y deseable cambiar, porque hay algo (un núcleo profundo) que es esencialmente constante”.

Sinceramente, esta es la primera vez que me ha dado por analizar y pensar detenidamente qué es para mí la libertad. Sucedió el día en el que Isabelle Auroux se puso en contacto conmigo para que contestara a un cuestionario que puedes leer aquí. Isabelle lidera un proyecto interesante en el que pretende ayudar a las mujeres a sentirse libres de ser lo que quieran: libertad para ser madres, para ser profesionales, para disfrutar de la sexualidad y para sentirse mujer; todo junto o por separado. Este proyecto The Free Me Project, pretende hacer pensar a las mujeres que no hay nada establecido y que no tenemos que seguir el ‘porque así ha sido siempre y es lo normal’.

Ejercer la libertad autoimpuesta no es fácil, ya que normalmente, tu sentimiento de lo que es sentirse libre no tiene por qué coincidir con lo que entiende tu entorno y la sociedad en general. Por eso es tan importante escucharse y ser honesta con una misma sobre lo que quiere  y lo que no, cuáles son sus principios y si está dispuesta a pelear por ellos. A defenderlos. A lo William Wallace.

 

 

 

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