El chip prodigioso

A estas alturas, el que se usen chips para el desarrollo de la medicina sigue siendo todo un mundo. El Instituto Ramón y Cajal, en colaboración con 2B Blackbio ha desarrollado nuevos microarrays destinados a evitar alergias alimentarias como el huevo y la leche. Todo para saber cuál es el impacto real de los alimentos funcionales en los genes y proteínas de nuestro organismo.

A mí todo esto me recuerda a la película de Meg Ryan y Dennnis Quaid ‘El Chip Prodigioso’ en donde unos científicos reducían al tamaño de una célula a Quaid para que pudiese viajar por el organismo de uno que pasaba por allí. En realidad esta película se  basa en Fantastic Voyage de 1966. Una vez más, la realidad casi casi supera la ficción…

Pero volviendo a los micoarrays,  éstos permitirán generar datos clínicos de alta calidad que podría ser algún día la solución  definitiva para las validaciones de alimentos funcionales.  Así, esta investigación llevada a cabo por estas dos instituciones, permitirá descifrar si los componentes saludables que se añaden a los alimentos funcionales tienen algún efecto real en nuestra genética, como ya han demostrado los alimentos antioxidantes.

Lo bueno de esto es que, según Pablo Castán, investigador IRYCIS, ‘actualmente estamos trabajando en el campo de la nutrigenómuica y la nutriproteómica, desarrollando herramientas para predecir la evolución de alergias a determinados alimentos’. De esta manera, se evitarían los test cutáneos con alérgenos, evitando a su vez ingresos hospitalarios y reduciendo este tipo de coste, una vez más.

En los últimos años las herramientas denominadas genéricamente matrices, arrays, microarrays o biochips, se han ido generalizando especialmente en el estudio de los genes y su relación con las enfermedades, como por ejemplo el cáncer. Los sistemas de análisis genómico masivo permiten analizar en un solo experimento el comportamiento de miles de genes a la vez, lo que permite obtener una ‘foto’ compleja del asunto. Estas mismas herramientas y técnicas con las que han empezado a aplicar en la investigación clínica en el campo de la alimentación.

Biochips, chips, arrays…recordando el reciente post de @Rafael_Pardo, Regreso al futuro: 2050, No está tan lejos como parece. ¿Verdad?

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