Mujer, la culpa es tuya

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La verdad es que escribir sobre la igualdad salarial entre hombres y mujeres se me hace cuesta arriba. Pero como siempre en El Marsupio, voy a ser completamente irreverente. Sería muy sencillo lamentarnos de que cobramos menos que ellos. Que no nos tienen en cuenta a la hora de ascender a puestos de Alta Dirección. Que solo se rodean de hombres. Y para justificar todo ello decimos que son ellos los que nos ponen trabas, mientras que somos nosotras, valientes heroínas e incomprendidas, las que tenemos que lidiar con todo para que todo salga bien. Faltaría más. Pero yo voy más allá. Mujer, la culpa es tuya.

El mayor engaño que nos ha hecho la sociedad es concedernos la “igualdad” en el terreno laboral. Cuando nuestras madres empezaron a salir de casa para trabajar, muchas consideraron que ya era hora, que demostrarían a la sociedad que eran algo más que máquinas de generar bebés y de hacer deliciosas comidas. Las mujeres empezaban a vestirse para trabajar y no para ir a misa.

igualdad

Y sin embargo fue un engaño. La sociedad patriarcal del momento nos dijo que si queríamos ser como ellos y tener un trabajo y dinero propio se pervertiría la familia y que solo de ellas dependía la creación de la base de toda sociedad. Y nos lo creímos. Y como teníamos tantas ganas de salir de los fogones, de los cientos de picos que había que lavar a mano, de relacionarnos con más gente además de las otras mujeres del barrio, aceptamos eso como un paradigma. Teníamos tantas ganas de demostrar que se nos había relegado a un segundo puesto, que nos creímos que éramos el sexo débil y por tanto nos convertimos en Súper Mujeres. La SuperWoman. Y eso nos mató.

No digo que fuera conspiración masculina el permitir a la mujer trabajar fuera de casa además de dentro, para que saliéramos desquiciadas, medicadas y sintiéndonos un fracaso como madres. No digo eso. Y de nuevo, Mujer, la culpa es tuya.

Pero si hay algo que no debemos culpar a los hombres es cómo negociamos nuestros salarios y nuestros ascensos. Estamos convencidas de que si trabajamos duro, más que ellos, vendrá nuestro superior y nos recompensará con un ascenso de categoría y de sueldo. Y eso no es así, señoras.

Si bien es cierto que nuestras madres lo tuvieron peor, nosotras no podemos mantener las mismas creencias. No podemos esperar a ser las SuperWoman y ser fantásticas y maravillosas. Tenemos que exigir. Pedir lo que nos corresponde por derecho. Reclarmar la igualdad salarial, no en las calles, si no en la oficina de nuestro superior/a.

Cierto es que hay que cambiar muchas cosas, pero lo principal es cambiar nosotras mismas. No pretendamos ser lo que no somos. No podemos esperar ser miembros del Consejo de Administración o bien el CEO de una compañía y hacer de 9.30-15 horas que es cuando tengo al niño en el cole. Así concilio. No. Las cosas no van así.

Cuanto más alto en el escalafón, menos conciliación tienes. ¿y por qué no, si soy la jefa yo determino cuánto trabajo, no? Pues si es lo que crees, jamás alcanzarás esos puestos. Y si lo haces, no tardarás en darte cuenta de que no vales. Que has alcanzado tu propio Principio de Peter. Has llegado hasta tu máximo nivel de incompetencia.

Pero volviendo al tema de la negociación. Cuántas veces te has enfadado al conocer el precio del trabajo de un compañero tuyo. De un subordinado que cobra más que tú. Te sientes infravalorada y tu vinculación y lealtad con la compañía se resquebraja. Y sólo tú eres la culpable. La igualdad salarial depende de ti.

Tú y solo tú tienes que saber cuánto vale tu experiencia, tu know-how.  Solo tú tienes la capacidad de ponerle precio y exigirlo ante tus superiores.  Ellos no tienen por qué regalar dinero. Si tú no te valoras lo suficiente, ellos no lo harán. Pero si no me crees a mí, cree los datos.

El salario de las mujeres españolas es un 19.3% inferior al de sus compañeros masculinos en el mismo puesto de trabajo. Pero la cosa no queda ahí, nuestras compañeras europeas están un pelín mejor, solo les diferencia un 16.3%.

¿Eso no te sangra aún más? ¿No te enerva el alma saber que tus compañeras europeas tienen más sueldo que tú, mujer española? Continuemos.

El simple hecho de que el salario medio de las mujeres europeas sea un 16% respecto a los hombres significa que, ATENCIÓN, ACHTUNG, BEWARE!!

¡¡¡Trabajamos 58 días gratis al año!!!

Así que hazte a la idea de que los dos últimos meses del año, se los regalas a la empresa para la que trabajas. Y todo porque no has sabido negociar tu salario. No te has “colocado el paquete” y has exigido lo que te corresponde. Ahora no me vengas lamentándote. Mujer, la culpa es tuya.

Y para que veáis que me he inspirado en un capítulo de la nueva temporada de Anatomía de Grey. He editado el video (de aquella manera, jajajaja) y os traigo la realidad.

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4 Comments

  1. Bilbobagit dice:

    Es cierto: lo mismo pienso de mis colegas varones que no se hicieron insumisos de la mili mientras que ellas ya ejercían cobrando. Y que aún cobran menos en el estado por ella ( y está vigente aún en países europeos, alguno con primera ministra y voto mayoritario femenino). A éstas últimas les felicito por haber sabido evitar el tema
    Es cierto: lo mismo pienso yo de los imbéciles que pagan en locales donde no lo hacen ellas por el mayor capital erótico que les ha otorgado la sociedad. A ellas las felicito por haber sabido tergiversar el tema, dándole la vuelta como a un calcetín
    Es cierto: son los hombres los culpables de no decir basta a una praxis jurídica de familia que les estereotipa y desempodera. O capitulaciones o a la mierda tener hijos. A ellas las felicito por haber sabido acaparar la agenda de la conciliación con la suya prioritaria.
    Es cierto: es culpa de los hombres aceptar mucho mayores riesgos, con su correlato de morbi-mortalidad, por ese supuesto “mismo trabajo” que esgrime el feminismo (el real, no el igualitario de la definición oficial)
    Es cierto: es culpa de los hombres no reivindicar perspectiva de género a los problemas que le son específicos, como el gap del fracaso escolar, y tendrán (ya lo tienen en cohortes erarias jóvenes) gran incidencia en el mercado laboral.
    Es cierto: la culpa de que la edad de jubilación y la esperanza de vida sólo este filiada globalmente y no por grupos (y horas totales remuneradas), e incluso que en países europeos ellas lo hagan antes, es de los hombres, obcecados en la pleitesía y en la hombría de no quejarse
    Es cierto: la culpa de estar sujetos a un código penal de autor es de los hombres. Con conciencia de clase, como ellas, y un “no es no” rotundo, no duraría 10 minutos
    Es cierto: la culpa de que el mito de la brecha salarial (desmentida por las inspecciones de la “discriminada Aído”) pueda ser instrumentalizado genéricamente contra ellos es de los hombres. Ellos han permitido que, en parte con su dinero, se monte todo un entramado de entes estatales copados de forma nada paritaria por radicales de la ideología de género y dedicados a vomitar un día sí, el otro también y el siguiente más, argumentarios contra ellos. “Ellas pueden”, como el programa donde conocí de la autora del blog, con otras tres mujeres y ningún hombre, porque los hombres de momento están atontados. Si bien es cierto que, aunque queda mucho, despertarán.
    Es cierto: toda la culpa es de los hombres ( vaya¡, de acuerdo con la bazofia políticamente correcta) por no decir basta ya de monoculismo.

    • elmarsupio dice:

      Hola!
      Gracias por tu comentario. Cierto es que los hombres también tenéis vuestras propias batallas que librar. Confío en todos aquellos hombres, o varones, como tú los llamas, que apoyan a sus mujeres y luchan contra todo estereotipo. Contra todo paradigma. Solo siendo conscientes de que el camino es más fácil estando los dos géneros unidos, también creo que somos nosotras las que tenemos que mirarnos el ombligo y ser conscientes de la realidad.
      Eres bienvenido en mi casa, espero contar con tus aportaciones siempre que se basen en el respeto.
      Solo recuerda una cosa, a la hora de negociar en los despachos cuánto vale mi trabajo y experiencia, solo yo me valgo. La ley ya está redactada, me toca a mí ponerla en práctica.
      Gracias por tu comentario!

  2. Oscar dice:

    Yo lo he dicho mas de una vez, a mi no me pagan por mi trabajo, me pagan por mi capacidad de negociación.

    Toda una vida esperando que se valorara mi trabajo y que por él me pagaran, en fin. Ahora por lo menos soy consciente 😉

  3. […] no nos olvidemos que nosotras tenemos nuestra parte de culpa como ya comentamos en este artículo. No levantamos la mano y  pedimos-exigimos- ese puesto de responsabilidad o bien cuando llegamos […]