La tonta del bote

Hoy me he levantado guerrera. Veréis, a pesar de presumir de mi perpetuo estado Zen, hay días en que un solo correo puede hacer que salga de mis entrañas la bestia que dormía. Hoy me ha pasado.

En enero empecé ilusionada un curso de periodismo Experto en Gastronomía y Nutrición. En el programa inicial había tantas cosas que se podrían aprender del curso, que me apunté y eso que son 1.313 euracos del ala más 30 de matrícula, y todo para un título de Experto, el más bajo del escalafón en los cursos de postgrado.

Bueno, pues ahí estaba yo, emocionada e ilusionada, y las clases empezaron a ir bastante mal. Dos semanas para explicarnos cómo se realiza un reportaje, artículo y demás géneros periodísticos, dos semanas para que nos leyeran en voz alta power points y desmerecer a nuestros grandes vinos españoles, asegurando que el nosequé vino de nosequé región de Francia es muchísimo mejor. (Bueno, vayamos por partes, para eso me das a probar, no me vale con tu palabra.)

Luego vinieron las supuestas clases con un cocinero que encabritaron a la clase en su totalidad y acto seguido defensas muy agresivas por parte de otro profesor. (A ver, puedo expresar mi opinión y ejerzo mi derecho a crítica, por si no os habéis enterado he pagado 1343 euracos y puedo hacerlo).

Mas tarde, (y por orden cronológico) y tras no habernos explicado el profesor de turno en qué consiste la cocina internacional, se nos ponen diapositivas, como si eso nos  sirviera para ejercer de expertos o conocer la cocina internacional. O yo no entiendo el concepto de cocina del mundo o no saben explicarlo, porque, a mi entender este módulo serviría para explicar qué tipos de comida hay y en qué se diferencian a la hora de cocinar. Porque no es lo mismo cómo cocinan el arroz en Japón que en Murcia. Ni porqué usan más especias en Oriente que en Occidente… Empieza la decepción pero trato de mantenerme ZEN.

Los sábados, momentos de la parte práctica, se nos lleva a hablar con chefs. El primero hace ilu, el segundo, bueno vale, pero ya…todas las clases prácticas charlando con chefs y sabiendo que no se va a poder disfrutar de la gran mayoría de ellos por sus precios entristece a más de uno. Y que quede claro, hablar en directo con uno de estos grandes está muy bien, pero somos capaces de hacerles entrevistas, y quedar con ellos para dicho menester, así que tanta visita no tiene mucha lógica.

Eso sí, se nos indica que cada visita sea utilizada para redactar un género periodístico concreto. Ok pues, al principio acepto visita=género periodístico, pero es que, una vez finalizados las redacciones, seguimos yendo a charlas de esas y  ahora toca un cool hunting. ¿En serio? ¿de verdad? Tengo cosas mejores que hacer un sábado por la mañana.

Y ahora, en el ecuador del curso, se nos dice que este sábado habrá que ‘charlar’ con el cool hunting este, que será muy fashion y habrá asistido a multitud de sitios pero, académicamente, ¿qué me va a enseñar?. Y la semana que viene media hora para conocer el taller de Paco Roncero.. ¿De verdad? ¿en serio? Lo más interesante media hora y la chusta más chustera dos horas?.

Casi se me olvidaba. Cuándo X personas del curso, alumnos, proponían acciones a realizar realmente interesantes y que no estaban en el programa, se nos echaba para atrás diciendo que tenían que ser actividades “off the Program” (english palabro), pero ahora van y ponen una cena con la anterior promoción dentro del programa académico (on the program?). Está muy bien juntar a las dos promociones, ¿pero por qué tiene que ser dentro de nuestras actividades?.

Ah, y la parte de las catas ni te cuento. Empezaremos, Dios Mediante, el sábado 9 de abril de 10 a 14, y haciendo dos catas a la vez, primero cervezas y luego espirituosos. ¿Pero se han vuelto locos? Y encima nos quitan la cata de chocolates. (esto último provocó una auténtica crisis vía mail)

Lo único con lo que me quedo de este curso, a fecha de hoy, han sido las clases de Carmen Simón, Ismael Díaz Yubero y Mercedes Larrú. Ah! Se me olvidaba, y un delantal que nos dieron cuando cocinamos para otros en la Escuela de Hostelería de Colmenar Viejo.

Entre nosotros, espero poder cambiar de opinión y retractarme de este post. Pero mientras tanto, esto es lo que hay.

2 Comments

  1. miguel dice:

    Ultimamente hay muchos cursos así… Y es una pena porque pagas a precio de oro que alguien venga a leerte un ppt, y para eso lo escucho en mi casa o lo leo. ¿Y que opinan los organizadores? ¿Os hacen caso?

    vente a Valencia este finde… 🙂

    • elmarsupio dice:

      Es lamentable que cursos que se suponen que tienen el aval de una Universidad como es la Complutense no hagan controles a los organizadores. Mucha hoja de presencia pero ningún control a los que han organizado el curso. Y eso es muy triste.

      Académicamente, a fecha de hoy, sólo me quedo con las clases (curiosamente) de los que son expertos en la materia como ha sido el caso de la Nutricionista Mercedes Larrú, el veterinario y profesor Ismael Díaz Yubero y Carmen Simón, historiadora y con un bagaje inmenso. Estas clases sí han sido provechosas y útiles a nivel académico. Ya ni te cuento la parte de prácticas o nuestro acercamiento al mundo periodístico gastronómico. ¿no es triste que al finalizar la clase del periodista de A3 y el cámara que el acompaña aplaudiésemos como si de todo un descubrimiento se tratara?

      Gracias por el comentario, me anima mucho! y siento no irme pa’ Valencia, pero me tendréis en BCN el 1!!