Oh, pecadora!

He vuelto a pecar. No lo puedo evitar. Ir a O’clock cualquier día entre semana es un auténtico placer sobre todo si está cerca del trabajo. Relajarse con una degustación de cócteles, esta vez de Daikiris….¿por qué he tenido que descubrirlo? ¿ por qué me habéis abierto los ojos?. Hay todo un mundo más allá de los bares que hasta ahora concurría. Como dije en mi anterior post: se acabaron los combinados tradicionales. Viva la coctelería!

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