Por tu culpa, por tu grandísima culpa

Durante la celebración de la IV Jornada de Formación en Gastroenterología celebrado en Baiona, Vigo,  Médicos Internos Residentes han podido escuchar las técnicas y tratamientos más eficaces en determinadas patologías digestivas.  Nunca antes un médico había entonado el mea culpa de una manera tal alta y clara en mi presencia.

Desde la diarrea aguda, liderada por el Dr. Luís Bujanda, del Servicio de Digestivo del Hospital Donostia de San Sebastián, hasta las últimas técnicas ecográficas para descartar hepatopatologías de mano de la profesora Maria José Devesa, son algunas de las charlas que se pudieron escuchar durante la sesión científica.  Pero la que sin duda me ha llamado más la atención fue la ponencia del Dr. Enrique Domínguez, Jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Santiago de Compostela y presidente de la Fundación para la Investigación de Enfermedades del Aparato Digestivo.

Su disertación versaba sobre el manejo de la pancreatitis aguda severa, sea cual fuere su origen (alcohol, trauma, autoinmune, litiasis biliar). Esta pancreatitis se caracteriza por estar asociada a fallos orgánicos lo que, si no se actúa a tiempo y con rapidez, puede desembocar en el fallecimiento del paciente. Para Domínguez, los médicos internos residentes tienen la obligación de no perder el tiempo cuando un paciente entra en urgencias y se sospecha de una pancreatitis. Aseguró, innumerables veces a lo largo de su charla, que si algún paciente moría sería sólo por su culpa. Por su grandísima culpa. Y es que, los últimos estudios refieren a la reposición hidroelectrolítica en 20ml/kg bolo y luego 3ml/kg/h durante las primeras horas y control de BUN. A ser posible en las dos primeras horas mejor que en las seis primeras, ya que, mientras se esperan los análisis, el afectado puede desarrollar una pancreatitis aguda severa.

Es en este caso, donde los diversos estudios publicados en la American Gastroenterological Association (AGA) y en la American College of Gastroenterology (ACG) han demostrado que una correcta hidratación hidroelectrolítica reduce la mortalidad de un 7.5% que se registraba con una hidratación insuficiente hasta un 3.5%. Ahí es ná…

 

 

Además se habló de la asociación de la dieta a los problemas digestivos y cómo casos de celiaquía con RGE mejoraban a los tres meses de seguir una dieta sin gluten.  Y cómo una dieta baja en grasas, rica en fibra y la restricción de algún tipo de verduras estaba indicada para pacientes con Displesia Funcional y Síndrome del Intestino Irritable.  De hecho, para el doctor Luís Rodrigo, Jefe del Servicio de Aparato Digestivo del HUCA,  un estudio ha demostrado que en aquellos pacientes que acuden con PA leve reducían su estancia hospitalaria ( y por tanto el gasto médico) con la instauración de una dieta blanda y precoz.

No sé los MIRes que acudieron a la Jornada, pero yo salí de allí con la sensación de saber autodiagnosticarme una pancreatitis aguda, cuándo tengo que ir a urgencias por una diarrea y a confiar en mi médico cuando me diga que el dolor torácico que sufro no está asociado a ninguna cardiopatía y que es el temido reflujo gastroesofágico. No sé los MIRes que allí acudieron, pero yo hoy me siento un pelín más segura con el nivelazo que presentan nuestros médicos.  ¡OLÉ!

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