Porque yo lo valgo (segunda parte)

Ya está. Ya lo he conseguido. Bueno casi, porque esto de migrar los posts uno a uno ha sido como ‘cansao’, menos mal que tenía poquitos que si no, hubiese sido un auténtico infierno.  Pero ya estoy aquí. Nueva en esto de wordpress, nueva en esto de categorizar y  esperar a que haya algún comentario en mis posts.

Lamentablemente he tenido que cambiar el nombre del post, de Pardiez! a El Marsupio, por varias razones, pero la primera y esencial que ya estaba cogido este nombre y el resto de los que se me ocurrían también.  Así que comentándolo por casa ha surgido El Marsupio, el lugar donde cabe de todo. Vamos, como si del bolso de Mary Poppins se tratara. Aquí voy a dar rienda suelta a lo que me hace disfrutar y algunas veces lo que no.

Principalmente va a ser algo gastronómico, por aquello de que me estoy especializando en periodismo gastronómico y de nutrición por la UCM.  En realidad es título de Experto, el más bajo del escalafón, pero por algo se empieza. No se puede pretender ser magíster en esto cuando no soy capaz de distinguir un Rioja de un Ribera del Duero… y  no penséis que soy una sacrílega, es, simplemente, que no tengo paladar. No aspiro a ser crítica y dedicarme a hacer catas  y poner a parir o no a los chefs, como si esperara que me tuvieran una  mesa siempre disponible. De hecho, por ahora no tengo aspiraciones en este campo. Simplemente me estoy dejando llevar a ver hacia dónde me llevan estos derroteros. Disfrutando por el camino.

Así que aquí estoy. A ver si alguien se anima y dice algo, pero no seáis muy críticos, y aviso a trolls, ¿de verdad no tenéis nada mejor que hacer que estropear los blogs de la gente? Aquí nadie tiene la verdad absoluta. Es mi visión sobre el mundo y ya está. Así de simple. Disfrutando.

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