Sesgos, debates y tergiversaciones

sesgo

 

Hace relativamente poco pude ver en Netflix el documental Miss Representation. Un ejercicio de análisis  de cómo los medios de comunicación y la industria audiovisual aumenta el sesgo de género desde que las niñas son eso: niñas. Maquillaje, sexualización infantil, impuesto Rosa, cosificación, son solo algunos ejemplos de los sesgos que tenemos que enfrentarnos y de los que no nos damos cuenta.

Miss Representation hace un juego de palabras con Misrepresentation que en realidad significa tergiversación. Tergiversar lo que las mujeres son cuando aún es vulnerable e influenciable y que hace que ese sesgo siga existiendo aún entre nosotras mismas.

Esta semana hemos visto el primer debate de mujeres políticas en televisión y ya ha servido como caldo de cultivo para que detractores salgan a la palestra indicando, o bien que es una vergüenza que esto sea noticia, otros diciendo que mejor en sus casas y no debemos de olvidar a aquellos que consideran que es una estupidez este primer debate porque así se perpetúan los estereotipos.

Si bien es cierto que las cosas son muy mejorables, nada como dar un par de pasos para atrás para comprender que estas cosas, estos cambios son los primeros para que todo lo demás empiece a hacerse de manera diferente. Es decir, sin las primeras sufragistas que salieron a la calle, no tendríamos el derecho al voto. Sin las primeras mujeres que se quitaron el sujetador de forma simbólica, no tendríamos la posibilidad de hacer las cosas a nuestra manera. Sin las primeras mujeres que son solicitadas para un debate electoral, no habrá futuras dirigentes a las que escuchar y encargar formar gobierno.

Y en muchas de estos sesgos tiene culpa los medios de comunicación. Seguimos tratando estas informaciones como algo novedoso. Pero aún es peor. Seguimos viendo noticias relacionadas con lo sexy que son algunas políticas y sus posados, robados en la playa o analizando sus outfit. No se habla de su trabajo, aportación al partido político que profesan ni nada que tenga que ver con su trabajo. Todo es exterior. Lo que parece y debe de ser. En el artículo Cuando de repente dudas, aparecen nuevas razones, de Patricia A. Fernández, hace una reflexión sobre el papel de los medios y de nosotras mismas en aceptar estos sesgos. ¿Son nuestros miedos los que nos hace creer que somos menos que nuestros compañeros? ¿Los que nos impiden romper el techo de cristal?

En el documental del que os hablo al principio, se hace hincapié de la escasa participación de las mujeres en la vida política norteamericana. Y no es para menos, del 51% de la población norteamericana-es decir, mayoría-, solo tienen el 17% en representación política. Y eso que en el pasado invierno, tras uno de esos temporales catastróficos que sufre la costa este de EEUU cada invierno, solo las mujeres fueron a ejercer su trabajo en la Cámara de representantes mientras que los hombres se habían quedado en casa por el temporal.

La falta de figuras representativas e imitables y la enorme cosificación de la mujer desde edades bien tempranas. ¿Quién no ha visto a niñas de 2,3, 7 años con la parte superior del bikini en la playa o piscina? Quién no ha pensado en lo ridículo que queda en alguien, que aún tomará el biberón, el portar una prenda que no hace su función (que es tapar los pechos) porque no hay nada que tapar?

Ahí es donde nosotras mismas debemos de romper lanzas en favor de nuestras hijas, sobrinas y primas. No sexualicemos alegando que ‘es lo que a ella le gusta’ porque por esa regla de 3, también le gusta el chocolate y no solo se alimenta de eso.

En esta línea, el artículo de Hufftington Post Geena Davis’ Gender Bias: How Media Affects Women in Leadership, las  mujeres en el trabajo constantemente tienen que compensar las debilidades que se perciben de ellas, también llamado estereotipo. Tenemos que trabajar más duro y superar más obstáculos para poder optar a las mismas opciones que nuestros compañeros masculinos. Y todo por los sesgos y prejuicios de género. Sin embargo, pese a todo esto, Geena Davis es optimista, y yo también. Vamos por el buen camino, aunque queda mucho por recorrer.

 

 

Comments are closed.