Verano

Pies

Me han salido granos. Este verano, me han salido granos por el calor. He sudado como un pollo, aunque no sé si los pollos sudan. Me he mal alimentado porque, las cosas como son, cuando estás entrando y saliendo del hospital y hace 38 grados con un 30% de humedad, como que lo de cocinar lo dejas a las ensaladas ya hechas y los pasteles de carne.

Y ahora es cuando empiezan mis vacaciones. Cantabria. Un pueblo donde te despierta el gallo. Y ese gallo sigue cantando todo el día. Un pueblo con cuevas prehistóricas, de las que salen en “el paciente inglés” pero rodeado de verde. Y a una que le dicen “subimos este monte” y dice que sí. Dificultad baja. 950 metros de desnivel de los cuales 300 son con una pendiente gorda.
Empiezo a subir con mis botas Quechua y mi gorro estilo safari pero en cutre y de repente una familia con adolescentes en vans y un Yorkie haciéndose selfies todo el rato – las chicas, no el perro-y yo detrás empezando a echar el bazo… Cuando empiezo a estar cerca del mirador (si no llega a tenerlo sube Rita) veo como el perro me adelanta todo feliz y las niñas van como si fuera un paseo por el centro comercial. Mufuerte.
Pero ahí no acaba todo. La cosa se complica si quieres hacer cumbre y ahí es cuando empiezo a pensar que me parece normal que los neandertales se extinguieran. Si tenían que subir a la cueva todos los días y bajar a por el mamut… Eso no hay cuerpo que lo aguante.

Hasta aquí todo normal. El perder el glamour subiendo un monte es habitual en mí. Pero ese día por la mañana había ido a la playa y como hacía un viento majete pues no me puse protector (no es excusa pero no pensaba que fuera a estar tanto tiempo, la verdad) y me quemé. Me puse after sun que, no sé por qué tenía en la maleta, y por culpa de eso y del sudor subiendo la montaña me llené de ampollas…

Sí. Una puñetera montaña de ná me pudo. Y yo que quiero correr la Farinato el año que viene… Jajajaja

PD: ese perro me las pagará…

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